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miércoles, 19 de agosto de 2026

La Escolástica

 Asistido por IA

 

 1) Escolástica y racionalidad científica

La escolástica, en la perspectiva del profesor Carlos Pérez Soto, no es un mero período histórico de oscuridad medieval, sino un fenómeno estructural y una forma de organización del trabajo intelectual que tiende a repetirse cíclicamente en la historia del conocimiento. Se produce cuando un determinado "canon" del saber es cooptado e institucionalizado para cumplir una función política: la legitimación de una clase social dominante y de su hegemonía.

A continuación, se detalla esta conceptualización conectándola con las formas generales del trabajo, los dos momentos históricos de la escolástica europea y su manifestación en la ciencia contemporánea.


1. La escolástica en el marco de la historia del trabajo y las transiciones ideológicas

Para comprender la escolástica según Pérez Soto, es necesario situarla en su filosofía materialista de la historia, la cual organiza el devenir humano en formaciones sociales que tienen su fundamento en las formas generales del trabajo. Dentro de estas formaciones, las relaciones que los seres humanos entablan con el trabajo (relaciones de producción) y entre sí (relaciones sociales) definen los distintos modos de producción.

Bajo este esquema, Pérez Soto identifica las dos transiciones más importantes en la historia de la humanidad:

  1. La revolución agrícola (12.000 - 2.000 a.C.), que conceptualmente consiste en el origen de la división del trabajo.
  2. La revolución industrial (1100 - 1900 d.C.), caracterizada por la autoconsciencia de las fuerzas productivas.

En el plano ideológico, el paso de una revolución a otra se traduce en el tránsito de los sistemas fundados en la religión (magia, mito, fe) a los sistemas fundados en la secularización de la ética y el saber sobre la naturaleza (ciencia).

La escolástica es, por definición, una época de transición en la que "lo nuevo no termina de nacer y lo antiguo no termina de morir". En ella conviven la resistencia reaccionaria de la sociedad que está siendo superada (que a menudo se refugia en el integrismo) con el germen revolucionario de ideas y prácticas nuevas que, al principio, resultan incomprensibles o extravagantes para el sentido común de la época. El "efecto escolástico" surge cuando la novedad racional debe expresarse obligatoriamente bajo la retórica y los límites del discurso del poder establecido para poder sobrevivir.


2. Los dos momentos de la escolástica en Europa

Pérez Soto insiste en que en Europa se deben distinguir claramente dos momentos radicalmente distintos bajo el término de escolástica:

Primer momento: La "Gran Escolástica" (1150 - 1300) – La revolución científica encubierta

Este período, lejos de ser dogmático, constituyó el núcleo de una auténtica revolución ideológica y conceptual. Al asimilar el saber más progresista del mundo musulmán y el empirismo del desarrollo tecnológico, los intelectuales de las universidades catedralicias y conventos empezaron a pensar conceptos radicalmente nuevos.

  • El ropaje teológico necesario: Ideas como que el espacio y el tiempo son infinitos, que la Tierra es redonda y podría ser un planeta, que todo fenómeno natural (como la peste) requiere de una causa inmediata y no de un milagro o castigo divino, o que el celibato corrompe el alma y el cuerpo, apenas comenzaban a formularse. Para evitar la hoguera o la condena por "averroísmo" (la defensa de la doble verdad que separaba la fe de la razón), tuvieron que envolver estas novedades en la compleja retórica de la religión oficial.
  • Los héroes del período: Personas como Pedro Abelardo, Sigerio de Brabante, Roberto Grosseteste y Roger Bacon desarrollaron la base metodológica (la inducción, la verificación empírica y la matematización) de lo que hoy llamamos ciencia moderna.
  • La reacción del poder: En este primer momento, el poder político real (la Iglesia y la aristocracia) vio estas discusiones con relativa indiferencia. Por ejemplo, aunque las ideas de Tomás de Aquino sufrieron condenas en 1277, los dominicos lo canonizaron rápidamente en 1323 para cerrar su juicio por herejía. Sin embargo, aquellos que desafiaron el orden de forma más directa y popular, como Sigerio de Brabante, terminaron asesinados de manera extrajudicial.

Segundo momento: La Escolástica Dogmática e Institucional (1300/1350 - 1600)

Este es el período que habitualmente la historia oficial califica como escolástica, consolidado plenamente tras la Peste Negra (1347-1352). Aquí, el saber que una vez fue revolucionario se convierte en un modelo cerrado, oficializado y dogmático (el canon de la teología tomista, la física aristotélica, la medicina de los humores de Avicena y la astrología geocéntrica de Ptolomeo). Se caracteriza por:

  • Complicación barroca de las explicaciones: Primacía del tecnicismo académico y farragoso sobre la claridad de las ideas.
  • Divorcio entre el saber académico y el saber práctico: Mientras las universidades se encerraban en discusiones teóricas bizantinas, los ingenieros, artesanos y técnicos desarrollaban de manera independiente y anónima la tecnología real (molinos, navegación, rotación de cultivos) mediante el método de ensayo y error, sin pisar la academia.
  • Discurso del poder y monopolio: El saber académico se convierte en la validación y justificación del poder político. Pérez Soto ilustra esto con dos ejemplos flagrantes:
    1. La escolástica jurídica: El redescubrimiento del derecho romano por el monje Irnerius dio paso a la Escuela de Glosadores de Bolonia y, posteriormente, a los Comentadores (bartolistas). Produjeron decenas de miles de minucias y glosas que terminaron convirtiéndose en la norma cotidiana obligatoria del Sacro Imperio Romano Germánico, utilizándose como un monopolio técnico para someter a los ciudadanos comunes.
    2. La escolástica médica: El canon médico de Avicena, que en su origen buscó la racionalidad, fue monopolizado y convertido en un dogma por el gremio médico universitario. Se impuso por la fuerza, desautorizando la medicina tradicional y mandando a la hoguera a miles de parteras y curanderas populares bajo la acusación de brujería. Posteriormente, esta misma escolástica médica sirvió para fundamentar y justificar el tratamiento violento de la "locura".

3. La escolástica científica en la actualidad

A partir de las agudas alusiones y tesis explícitas del profesor Carlos Pérez Soto a lo largo de sus ponencias, se puede reconstruir y predecir lo que él define como la "nueva escolástica científica" que atraviesa la ciencia contemporánea en nuestra época de transición posmoderna (fines del siglo XX y siglo XXI).

Para Pérez Soto, la racionalidad científica de nuestros días ha entrado exactamente en la misma fase degenerativa que la escolástica medieval tardía, caracterizándose por los siguientes rasgos:

  • La parcelación del saber en disciplinas universitarias: La ciencia actual no se presenta como una búsqueda libre de la verdad, sino bajo la forma de disciplinas universitarias hiper-especializadas. Estas disciplinas funcionan como feudos académicos diseñados para auto-certificarse y mantener el estatus de los expertos.
  • La ciencia como ideología legitimadora de la burocracia: Así como la religión legitimó a los señores feudales en el medievo, hoy la racionalidad científica es la ideología legitimadora de una nueva clase social dominante: la burocracia (en su máxima expresión, la burocracia de alta tecnología de la potencia china o de los organismos internacionales). El poder burocrático justifica su usufructo y sus decisiones políticas (desde las tasas de interés del Banco Central hasta los dictámenes de un psiquiatra) bajo el aura de que están respaldadas por la "ciencia".
  • El dogmatismo autoritario de la "corriente principal" (mainstream): Existe un integrismo científico contemporáneo que funciona de manera análoga al catolicismo medieval. La "corriente principal" de las disciplinas dictamina de manera dogmática quién está en lo correcto, quién propone cosas "imposibles" y quién está "loco", persiguiendo e invalidando a los intelectuales disidentes que proponen que la naturaleza humana o la sociedad pueden organizarse de otra manera.
  • La fábrica de papers académicos inútiles (El barroquismo actual): Pérez Soto señala el fracaso de procesos de reestructuración como el Convenio de Bolonia, cuyo objetivo original era extraer conocimiento tecnológico útil de las universidades. En lugar de producir tecnología efectiva, los académicos —astutos para defender sus presupuestos— crearon un sistema industrial de producción de papers. Esto ha generado un barroquismo académico inconmensurable: una acumulación de escritos altamente tecnificados que solo entienden los propios especialistas de cada nicho, divorciados por completo de las necesidades prácticas y del saber efectivo de la población.
  • La migración del saber práctico fuera de la academia: Al igual que en el siglo XIV, cuando los ingenieros de molinos operaban fuera de las universidades, el verdadero desarrollo tecnológico contemporáneo ocurre hoy al margen del ámbito universitario, concentrándose en los laboratorios y centros de investigación privados de las grandes corporaciones transnacionales o en institutos específicos de desarrollo (como el Instituto Max Planck).
  • La necesidad del sentido común ilustrado como defensa: Frente a este autoritarismo de la "nueva escolástica", el profesor no propone rechazar la ciencia empírica (la cual considera el "mínimo de la razón" indispensable para curar enfermedades o iluminar la noche). Su propuesta estratégica es limitar la ciencia a sus fronteras estrictamente empíricas e impedir que se convierta en una ideología totalitaria. Para ello, propone reivindicar el sentido común ilustrado como la herramienta de defensa del ciudadano común frente a los dictámenes y la manipulación de los "expertos" escolásticos de nuestro tiempo.
La posmodernidad es la escolástica de la razón científica

2)    LA POSMODERNIDAD ES LA ESCOLÁSTICA DE LA RACIONALIDAD CIENTÍFICA

Para explicar de forma sencilla la frase «La posmodernidad es la escolástica de la racionalidad científica», debemos desarmar sus conceptos paso a paso, utilizando analogías muy cotidianas.

1. El punto de partida: ¿Qué fue la "escolástica" en el pasado?

En la Edad Media, los monjes de las abadías crearon un método de estudio llamado escolástica. En su época de oro (siglo XII), sirvió para ordenar el mundo Pero cuando el feudalismo empezó a decaer, la escolástica se volvió inútil para explicar los cambios reales de la sociedad.
En lugar de mirar la realidad, los monjes se encerraron en sus bibliotecas a discutir de manera infinita sobre tecnicismos formales, utilizando una jerga incomprensible (como calcular cuántos ángeles cabían en la punta de un alfiler) Su única preocupación real era defender el monopolio de su saber frente al pueblo.
2. ¿Qué es la "racionalidad científica" hoy?
Hoy en día, la ciencia ha ocupado el lugar que antes tenía la religión: es el saber sagrado de nuestra cultura El profesor Pérez Soto nos advierte que lo que hoy cuenta como "saber" está controlado por la burocracia (los expertos, tecnócratas y agencias de acreditación).
Este sistema nos dice constantemente: «Nosotros somos los expertos que sabemos cómo funciona la economía, la mente o tu salud; tú, ciudadano común, no sabes nada y debes obedecer a nuestros estudios y estadísticas».
3. ¿Por qué la posmodernidad es la nueva escolástica?
La posmodernidad es una corriente intelectual que presume de ser súper rebelde y de haber roto con la modernidad (al declarar que "no hay grandes relatos" o verdades absolutas) Pero, para Pérez Soto, ocurre exactamente lo contrario: la posmodernidad no es una ruptura, sino la fase terminal, barroca y decadente de la propia racionalidad científica.
Es una escolástica en tres sentidos muy claros para nuestra vida diaria:
  • El barroquismo y la jerga incomprensible (La evasión académica): Al igual que los monjes medievales, las universidades se han llenado de intelectuales que escriben de forma deliberadamente oscura y rebuscada (la "deconstrucción", el "postestructuralismo"). Se debaten en minucias metodológicas redundantes que no tienen ningún impacto en la vida real. Mientras debaten en sus oficinas sobre palabras complejas, evaden cualquier compromiso político real para cambiar el mundo. Su barroquismo es una cortina de humo que oculta su impotencia teórica.
  • La trampa del "todo sirve" (El quietismo político): El relativismo posmoderno afirma que "no hay una verdad real", que "todas las verdades son relatos equivalentes" y que cada grupo local tiene su propia verdad. Esto parece muy democrático, pero en la práctica desarma a los ciudadanos. Si la verdad del explotador y la del explotado son solo "dos relatos equivalentes", ya no hay base para luchar contra la injusticia. La posmodernidad fomenta la resignación y la adaptación individual al sistema.
  • Una herramienta perfecta para el poder burocrático: El capitalismo actual (posfordista) ya no necesita que todos seamos iguales y obedientes. Al contrario, el poder moderno se alimenta de administrar la diversidad. Las metodologías "cualitativas" y los discursos posmodernos de nicho son perfectos para los burócratas del Estado y las ONGs: les permiten clasificar y contener los pequeños reclamos de cada grupo diverso, fragmentando la lucha colectiva para que la desigualdad material de fondo nunca sea tocada
  • En resumen:
Decir que la posmodernidad es la escolástica de la racionalidad científica significa que las modas posmodernas no están revolucionando nada. Son simplemente el síntoma de una ciencia que ha perdido su impulso crítico inicial y se ha replegado a la defensiva. Es la "brujería" de una academia mercantilizada que fabrica jergas complejas para que los expertos sigan cobrando sus sueldos y administrando nuestro malestar, mientras el mundo real sigue dominado por el mercado y la explotación

  


3)    DE LA ABADÍA A LA ACADEMIA

LA CRÍTICA HISTÓRICA DE LA CIENCIA EN CARLOS PÉREZ SOTO

Presentación del Reporte: Este documento sistematiza la célebre analogía formulada por el profesor Carlos Pérez Soto entre los ciclos históricos de la escolástica medieval y el desarrollo de la racionalidad científica moderna. A través de un análisis historicista de la epistemología y de las relaciones sociales de producción, este informe contrasta la institucionalización medieval con la actual «Inquisición de las acreditaciones académicas». El mapa conceptual y el análisis aquí expuestos demuestran que la ciencia contemporánea, lejos de constituir una neutralidad racional pura, opera como la ideología legitimadora del poder de la nueva clase dominante: la burocracia.

  • Autor: Divulgación del Marxismo Hegeliano

  • Sujeto de Estudio: La Epistemología y la Crítica Radical de las Ciencias Sociales en la obra de Carlos Pérez Soto

  • Fecha de Emisión: Agosto de 2026

  • Fuentes Grounded: Sobre un concepto histórico de ciencia, Desde Hegel: Para una crítica radical de las ciencias sociales, Para una crítica del poder burocrático, y conferencias del curso de Epistemología.

1. LA ANALOGÍA DE BASE: LA GRAN ESCOLÁSTICA Y LA CIENCIA CLÁSICA

La Gran Escolástica (Siglos XI al XIII)

Para Carlos Pérez Soto, el origen real de la racionalidad moderna no debe buscarse en la ruptura renacentista, sino en el interior de la teología del siglo XII. La Gran Escolástica representa la síntesis cumbre entre la fe dogmática revelada y la racionalidad aristotélica, cuyo mayor exponente fue Santo Tomás de Aquino. Al intentar armonizar racionalmente las escrituras, Santo Tomás opera una maniobra ontológica decisiva: la autonomización de la naturaleza. Al declarar que Dios ha creado un orden natural regido por leyes racionales, se legitima que el intelecto humano pueda estudiar la creación de manera independiente, sin necesidad de recurrir constantemente a la revelación mística. Sin saberlo, el tomismo y la escolástica de la época de oro pavimentaron la inmanencia racional que terminaría por destruir el predominio de la fe, demostrando que en el corazón del dogma se gestaba su propia superación dialéctica.

La Racionalidad Científica Clásica (Siglos XVII y XIX)

Esta estructura de síntesis legitimadora se repite de manera análoga siglos más tarde bajo la égida de la burguesía. La Racionalidad Científica Clásica se desenvuelve en dos formulaciones históricas sucesivas:

  1. Primera Formulación (Siglo XVII): El programa de Bacon, Descartes y Newton establece el imperativo del «saber para dominar» la naturaleza. En el plano de las ciencias del hombre, este programa es paralelamente fundado por autores como Hobbes, Spinoza y Grocio. Estos pensadores operan como los verdaderos «Galileos y Newtons» de la sociedad, traduciendo la regularidad de las leyes físicas al comportamiento social mediante nociones mecánicas como el contrato social y el egoísmo inmanente del sujeto burgués.

  2. Segunda Formulación (Siglo XIX): Coincidiendo con la Revolución Industrial, la ciencia clásica se consolida como el dogma indiscutido del progreso. En las ciencias naturales, el mecanicismo se perfecciona con el auge de la termodinámica y la teoría de la evolución de Darwin. En las ciencias sociales, se produce la ruptura formal con la filosofía general, dando nacimiento a las disciplinas académicas especializadas (Comte en sociología, Wundt en psicología, Say en economía). Estas disciplinas nacen gremialmente estructuradas dentro de la universidad, sirviendo como dispositivos de regularización, ordenamiento y control social bajo las exigencias de acumulación del capital industrial.

2. EL OCASO DEL PARADIGMA: DE LA ESCOLÁSTICA TARDÍA A LA ESCOLÁSTICA CONTEMPORÁNEA

La Escolástica Tardía (Siglos XVI al XVII)

Cuando un sistema de legitimación de poder entra en crisis histórica, se atrinchera en sus aspectos formales. La Escolástica Tardía de los siglos XVI y XVII ya no buscaba asimilar críticamente la realidad, sino resguardar sus dogmas de los embates del racionalismo burgués. El debate se volvió infinitamente barroco, formalista y estéril, centrado en la jerga de los manuales y en minucias lógicas desprovistas de conexión con el mundo material de la producción. Para sostener esta estructura vacía de contenido pero jerárquicamente vital, la Iglesia debió dotarse de mecanismos coercitivos de control ideológico, siendo la Santa Inquisición el aparato represivo encargado de perseguir cualquier desviación doctrinal que amenazara el monopolio de las abadías y el clero.

La Escolástica de la Razón Científica Contemporánea

Este mismo repliegue dogmático e inquisitorial se reproduce en la ciencia contemporánea en dos etapas críticas:

  1. Primera Formulación (Siglo XX): Entre 1920 y 1960, la filosofía de la ciencia se repliega hacia el empirismo lógico y la búsqueda obsesiva de criterios de demarcación (Popper, el Círculo de Viena). Presionados por el surgimiento de la barbarie totalitaria en Europa, los científicos buscan «refugiar» la ciencia en una supuesta neutralidad metodológica pura, exenta de compromisos éticos o políticos, convirtiendo el método en un ritual formal.

  2. Segunda Formulación (Siglo XXI — El Ocaso de los Fundamentos): Bajo la dominación de la clase burocrática, la ciencia pierde toda vocación de verdad sustancial y se reduce a la búsqueda de la pura eficiencia técnica de control:

    • En Ciencias Naturales: Se opera lo que Pérez Soto denomina la «reducción a la forma». La física y la biología se desustancializan, disolviéndose en modelos puramente matemáticos, cibernéticos, informáticos o de teorías de sistemas donde lo que importa no es la verdad del objeto, sino la manipulación operativa y digital de flujos de información.

    • En Ciencias Sociales: Las disciplinas se transforman en una escolástica académica de la acreditación. La sociología, la psicología y la economía abandonan la autoconciencia crítica y se dividen en minucias metodológicas, jergas oscuras e investigaciones cuantitativas irrelevantes. Paralelamente, enfoques postestructuralistas o «críticos de nicho» son asimilados gozosamente como una «escolástica sutil» perfectamente funcional: el poder burocrático los utiliza para administrar y regularizar la diversidad local del tejido social sin alterar jamás la desigualdad material global.

3. EL TRÁNSITO ONTOLÓGICO: DE LAS COSAS A LAS RELACIONES

Carlos Pérez Soto destaca que en el seno mismo de estas escolásticas decadentes se genera una «dialéctica incompleta» que presiente inmanentemente la llegada de una nueva época. Así como los pensadores de la escolástica tardía (como Guillermo de Ockham o Roger Bacon) introdujeron debates nominalistas que resquebrajaban la sustancialidad medieval e inauguraban el camino hacia el empirismo moderno, la física y la informática contemporáneas están operando un quiebre ontológico fundamental.

El dogma de la ciencia clásica se construyó sobre un «cosismo»: la creencia de que la realidad se compone de cosas aisladas, con propiedades intrínsecas, que entran en relaciones accidentales de causalidad lineal. Hoy, sin embargo, la mecánica cuántica, la termodinámica del no equilibrio y la cibernética demuestran de manera inmanente que las relaciones son ontológicamente anteriores y constituyentes de las cosas. La realidad no se compone de sustancias estáticas, sino de flujos relacionales de los cuales los «objetos» son solo momentos de estabilidad relativa. Esta transición, no obstante, permanece «incompleta» porque el orden de dominación burocrático-burgués actual se esfuerza por contenerla formalmente para que no se convierta en una conciencia dialéctica activa capaz de subvertir las relaciones de explotación.

La Nueva Inquisición de la Acreditación

Para cerrar la analogía, Pérez Soto desenmascara los actuales aparatos de acreditación, indexación y certificación universitaria (como los índices ISI o SCOPUS y las agencias nacionales de acreditación). Estos dispositivos no evalúan la verdad o el aporte social de una investigación, sino el cumplimiento burocrático de formalidades metodológicas. Operan exactamente como la Inquisición medieval: un gremio cerrado que valida sus propios privilegios a través de un saber ritualizado que excluye al lego y persigue activamente el pensamiento libre que se atreve a desbordar los límites de la academia mercantilizada.

4. MATRIZ COMPARATIVA DE CORRESPONDENCIA HISTÓRICA

Dimensión de AnálisisCiclo Teológico-Medieval (s. XI-XVII)Ciclo Racional-Científico (s. XVII-XXI)
Principio Legitimador del PoderLa fe universal y la voluntad de Dios interpretada por la Iglesia.La racionalidad científica objetiva y la «pretensión de saber» certificada.
Clase Dominante BeneficiariaEl Clero y los Señores Feudales.La Burocracia (tecnócratas, administradores, expertos de élite).
Época de Síntesis / ApogeoGran Escolástica (s. XI-XIII): Armonización de la fe y Aristóteles por Santo Tomás de Aquino. Autonomización de la naturaleza.Ciencia Clásica (s. XVII-XIX): Formulación mecanicista (Newton, Descartes). Nacimiento de las disciplinas académicas.
Fase de Repliegue / OcasoEscolástica Tardía (s. XVI-XVII): Barroquismo formalista, minucias lógicas desvinculadas de la producción material.Ciencia Moderna (s. XX-XXI): Reducción a la forma, empirismo lógico, teorías de sistemas y cibernética de la eficacia.
Ciencias de la NaturalezaEstudio del orden creado justificado por las leyes divinas de la naturaleza.Desustancialización de la física y la biología en modelos de pura manipulación operativa y digital.
Ciencias del Hombre / SocialesLa moral medieval, el derecho canónico y la subordinación de la política a la teología.La sociología y la psicología como disciplinas burocráticas de acreditación para administrar la diversidad.
Aparato de Control DoctrinarioLa Santa Inquisición: Violencia directa contra la herejía para mantener el monopolio clerical.Acreditación e Indexación Universitaria: Exclusión y disciplinamiento del saber libre mediante métricas de indexación.
Prefiguración de la Época PosteriorNominalismo (Ockham): Destrucción de los universales platónicos, abriendo paso al empirismo moderno burgués.Teorías de Sistemas y Complejidad: Primacía de las relaciones sobre las cosas, presintiendo la dialéctica del futuro.

Tabla 1: Comparativa de correspondencia histórica entre el ciclo medieval y el ciclo científico según Carlos Pérez Soto.


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